Polla y pelotas.
Tarde o temprano la cosa tenía que reventar por algún lado. El destino ha elegido a mis cojones. Bueno, a los mios y a los de todo buen madridista (vete a saber si también a los de todo buen aficionado al fútbol. Debería.) Y dado que la culpa no es mía, me niego a fregar el percal. Sirva este texto como reporte para el encargado de mantenimiento.
Era cuestión de tiempo, mucha tensión ha sorpotado mi escroto. Y todo viene de lejos, pero tampoco hay ganas de enmerdarse entre archivos de hemeroteca para datar y aportar pruebas a la denuncia. Tampoco de enlazarles.
En la memoria de todos está ese caso más o menos cercano que ejemplifica bastante bien el amarillismo, el antimadridismo y el hijoputismo de un diario como Marca y del enano dictador de su director.
Lo recordarán, el madridismo respiraba del bochorno del peor presidente que ha sufrido la institución en más de cien años. Un presidente que asumió el cargo en dudosa legalidad y que además, se negaba a abandonar la poltrona. Un caradura que manipuló con gran desfachatez una asamblea de compromisarios. Una situación gravísima conocida inmediatamente por todos, por todos los hombres de bien, que no dudaron en denunciarla. También por todos los medios del país, incluido el mencionado diario. ¿Pero qué hicieron estos al respecto? ¿Nada?
Efectivamente, nada mientras les duró la promoción de cuberterías, sudaderas y tampones con el escudo del club. Una vez parte damnificada, una vez fuera de privilegios, el okupa no les duró ni una semana. Y no solo eso, aun tuvieron los santos cojones de tratar de encularnos con su autobombo y su "buen hacer" periodístico. Ahí tienen los valores, ya no madridistas sino profesionales, del principal diario de "la capital".
Un diario que nombró a dedo a Bernadito Schuster. Un diario cuya figura más respetada es un tal Segurola, devoto de Gutiérrez. Un diario baulista que pone cada mañana en la puta calle al buenazo de nuestro entrenador...
Un diario que aun siendo el más vendido de España (¡país!) siempre va a rebufo en cuanto a palabrejas de impacto del otro gran tebeo mesetario; cátedra de periodismo de mancha de aceite en la corbata, de pies encima de la mesa, de carajillo de ron barato: el As.
Eso sí, el hijoputismo no es comparable en cuanto al papel. O quizá sí, pero el ser humano tiende a ser comprensivo y a mostrar una muy fea condescendencia hacia sus semejantes inferiores. Debe ser eso. Debe ser que dadas las deficiencias de la mayoría de sus redactores no me veo capaz de tacharles de hijos de puta. No creo que los Relaño, Roncero o Hermel actúen a mala fe, simplemente creo que no deben dar más de sí.
Pero les decía que solo en el caso de prensa escrita, porque la realidad de Prisa es bien distinta. En radio llevan décadas sodomizando al piperío con el mezquino Vizconde, con Lama, con Castaño (aunque este último también parece un poquito "especial") Y en televisión... En fin, que les voy a contar de la televisión. Más de lo mismo. Gentuza que escupe en la mano del más importante madridista de los últimos años a la vez que mama de la polla de Ginés Carvajal, de sus representados y de otros mitos que ellos mismos se han encargado de alzar.
Amigos míos, esto es lo que el enemigo conoce como "la caverna mediática españolista". Y me dejo cosas, cosas que exceden los límites de la vergüenza ajena, como las mañanas (y las tardes) de Radio Marca y de ese pseudo canal que tienen montado en la TDT. Cosas como las cuentas de twitter de algunos implicados, que aparte de sonrojo provocan dejes totalitarios: visto lo visto no todo el mundo debe tener derecho ni a opinión ni a internet.
Pero ahí está nuestra diferencia con el enemigo. En que son menos las voces que reconocen sus propias miserias. Habiendo tanto borrego entre el-público-más-entendido-del-mundo parece difícil de creer, pero es así. Cosas del bombardeo propagandístico y de la dictadura buenrollista del tiki-taka.
Y es que aquí en Barcelona todos son molones. Jugadores, entrenadores, directivos y por supuesto periodistas.
Viven su particular edad de oro, de semen deberíamos decir. Todos se arrodillan. Todos abren la boca y se dejan dar "golpecitos". Nadie se dedica a tirar piedras sobre su mismo tejado. ¿Y si se las tiran los otros? Pues el bando clásico recurre al "malvado centralismo" tal y como dictan los cánones. A Guruceta o, en una facción más radical, al puto Franco de los cojones. Un tipejo que lleva casi 40 años muerto y que la mayoría de ellos no conoció (tampoco la mayoría de nosotros), pero que "les han contado que..." bajaba a sus vestuarios, pistola en mano, para amenazar a sus jugadores (cosas así han llegado a escuchar estas orejitas. Si quieren lo juro por los surcos de los plásticos más duros.)
Por su parte, la nueva hornada, que ya ni entiende de libros de estilo, se dedica simplemente a mirar de reojo el espectáculo ocupada en no perder cadencia de succión, no vaya a ser que sus angelitos se les enfaden. Aunque parece difícil que esto vaya a suceder. Que se les enfaden quiero decir. Estamos hablando de filántropos. Gentes que juegan gratis al fútbol, solo por los niños, solo por lucir el logo de Unicef. Personajes que son todo bondad. No como el demonio, que es un chulo y un provocador. Tampoco como la puta de tu hija, que se pasa el día zorreando por ahí.
Hasta aquí los medios deportivos de toda la vida: Marca, Prisa, Mundo Deportivo y Sport. Podría hablar también de una televisión autonómica (y por ende pública) que atenta contra mi dignidad y la de muchos otros catalanes (sí, es TV3). Y lo voy a hacer. Como también podría hablar de esos otros que...
- ¡Un momento!
- ¿Qué coño pasa?
- No, que digo yo una cosa... ¿los madridistas de pura cepa no teníais los huevos como melones [sic]? ¿Estos son los que te han reventado los cojones? ¡Pues vaya un blando estas hecho!
- Déjame acabar. O mejor, enciende la puta tele. Deja que la bilis inunde tu pantalla. Y mañana te acabo de contar, de igual a igual.
- Lo que me vas a contar ya lo sé. Que ahora toda esa colla de correveydiles (y alguno más) se reune a diario en Punto Pelota (IntereconomíaTV o IntereconomíaRadio). Y ahí están, dale que dale vueltas a una gran bola de mierda hasta que les dan las tantas. Que si Cristiano por aquí, que si Benzema por allá; que si el Villarato, que si las campañas orquestadas desde "la capital", que si "la caverna", que si su puta madre. Luego cortan la emisión y se dedican a magrear a la muchacha... Pero escúchame una cosa, la culpa es tuya por perder el sueño.
- ¿Oye, y tú como te lo sabes tanto?
- Pues igual que como tú te sabes toda esa chapa que has soltado de carrerilla y sin respirar.
- ¿Y la del hijoputa del Roures y los malditos horarios también te la conoces?
- ¡Calla, que empieza!





